Misterioso asesinato en la era dorada del pódcast.

Solo asesinatos en el edificio, la serie creada por Steve Martin y John Hoffman, está acaparando muchas de las conversaciones que se generan en redes sociales y de las críticas que se publican en medios especializados. La producción de Disney+ (cuyo mayor interés parecía centrado en la enésima producción del universo Marvel o Star Wars) cosecha valoraciones positivas entre público y crítica. Y no me extraña. Cada capítulo plantea un misterio que te no dejará dormir.

El porqué de su éxito se debe a unos guiones perfectos, que saben cómo hilvanar una trama sencilla en apariencia, ofrecer unos diálogos precisos e incluir los giros de guion oportunos. También a lo pertinente que resulta aprovechar la era dorado del pódcast. Pero sobre todo, el mayor acierto está en los actores y actrices de toda la serie. Los principales, la extraña pareja formado por Steve Martin y Martin Short (la sobriedad frente a la estridencia) junto a la sorpresiva Selena Gómez, son capaces de hacer que la función, casi teatral, se sostenga. Y si a estos les sumamos unos secundarios en estado de gracia… ¡bum! El resultado es una comedia alrededor de una investigación criminal amateur bien calibrada. Una divertida metaficción que no chirría ni cuando el pretendido objetivo periodístico/documental de los protagonistas se mezcla con elementos de lo fantástico. A decir verdad, tal vez sea ese el espíritu del género True Crime.

Misterioso asesinato…

En 2014 se publicó Serial, el pódcast creado por Sarah Koening con el que empezó la fiebre por este formato. La periodista y su equipo se encargó de investigar el crimen de Hae Min Lee y narrar la historia entorno a su muerte. Episodio tras episodio reconstruyeron el caso y construyeron teorías para encajar las piezas que se encontraron durante sus pesquisas. El éxito fue brutal y marcó un precedente. Siete años después, el auge del pódcast sirve para actualizar Misterioso asesinato en Manhattan, la versión de Woody Allen de La ventana indiscreta de Alfred Hitchcock.

En la película de 1993, un matrimonio neoyorquino (interpretado por el propio director y Diane Keaton) se enredan en una investigación criminal cuando fallece una vecina de su edificio supuestamente por causas naturales. Como en las películas de Allen y Hitchcock, Solo asesinatos en el edificio termina desvelando la soledad y la vacía existencia de unos personajes que tratan de esquivar el estío, en este caso, escuchando y luego creando un pódcast sobre crímenes reales.

Hay muchas más similitudes entre película y serie. Oliver Putnam (M. Short) parece uno de los álter egos creado por Allen, aunque en ambas ficciones tienen un ánimo diferente respecto a la investigación que llevan a cabo. Hasta Joan Pera, el doblador habitual de Woody Allen, hace lo propio con el personaje de Martin Short en la versión doblada de Solo asesinatos en el edificio. Selena Gómez también está conectada con el director de cine, pues formó parte del elenco de Día de lluvia en Nueva York.

Y las semejanzas, además, son constantes a nivel narrativo y formal: el uso del espacio cerrado del ascensor como un escenario propicio para establecer relaciones entre personajes; las preciosas estampas de la vida, las calles y los edificios neoyorquinos; la acertada basculación entre los dramas personales y la comedia; y los diálogos ágiles y entretenidos perlados de chistes breves, los célebres one‑liners tan propios de la obra de Woody Allen.

La realidad y la ficción no entienden de sensibilidades.

El género True Crime y el formato pódcast están viviendo una era dorada y su combinación ofrece excelentes resultados. Tras el hito de Serial se crearon varios programas que analizan e investigan casos criminales durante una temporada completa o varios episodios. Yo estoy enganchadísimo a Crims, el programa de Carles Porta se centra en su mayor parte en crímenes ocurridos en España y, sobre todo, en Cataluña. Sus análisis giran en torno a la pregunta que abre el programa: ¿Por qué matamos? (Per què matem?). Uno de los episodios que más dudas me genera es el dedicado a la muerte de Mario Biondo, el marido de la televisiva Raquel Sánchez Silva. El audio está en catalán, pero podéis conocer el caso por otras fuentes.

Y si os interesan las ficciones sobre crímenes reales, podéis repasar la lista de películas y documentales que el pódcast Marea Nocturna confeccionó para su episodio dedicado al género La obsesión por el ‘True Crime‘. De todos los títulos listados me quedo con Zodiac. La obra de David Fincher presenta una primera mitad donde se narra el caso del, aún sin identificar, asesino del zodiaco. Y termina con una segunda mitad donde expone la obsesión del personaje interpretado por Jake Gyllenhaal por descubrir la identidad del asesino en serie. Una obsesión que podemos reconocer en nosotros mismos.

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